Ayer algunos miembros de La Gusa fuimos testigos de un acontecimiento especial: la investidura de Juan Cruz como Embajador de la Cofradía de la viña y el vino de Montilla.
Así, tuvimos la oportunidad de compartir conversación con el escritor, blogger, periodista, cofundador de El País, y actual director adjunto del diario. Casi nada...
La ceremonia, entre lo íntimo y lo ritual, contó con nombres ilustres como el de la ex-ministra cordobesa Carmen Calvo, que hizo un discurso que a todos nos gustó por lo emotivo y presuntamente improvisado.
Pero bueno, no vamos a hacer aquí una crónica del acto, que para eso ya está la prensa escrita.
Lo que quería comentaros es que después hicimos lo que ellos llaman la ruta de los lagares. TENEMOS QUE HACERLA TODOS. Yo no sabía lo que era un lagar hasta ayer, y la mejor forma en que puedo explicarlo es lo que uno de los propietarios nos dijo. Es algo así como un pequeño Chateau francés. Una pequeña propiedad en la que molturan la uva y hacen vino que comercializan en un relativamente pequeño volumen. Llegar a un lagar es llegar a la casa del productor. Te abre la puerta, te invita a pasar, te cuenta, te explica, y sobre todo te ofrece con orgullo sus vinos. Vinos que por cierto todos los asistentes tildaban de entre buenos y excepcionales.
En concreto, visitamos el Lagar Blanco, propiedad de Miguel Cruz Marqués, y el Lagar de Saavedra, de Feliciano Maíllo. Ambos excepcionales, aunque a mi particularmente me fascinó el último. Feliciano, a su edad, era todo cordialidad, y sus vinos nos acabaron enamorando a todos.
Vinos jóvenes y afrutados, finos con carácter y complicados, y el omnipresente Pedro Ximénez fueron nuestros compañeros de sábado. Y entre vino y vino, cada vez éramos más Montillanos. Menos mal que Rubén estuvo al quite para llevar a la representación Gusera a casa sana y salva, porque por mi hubiera acabado durmiendo en la OCA :-).
Al menos me queda el consuelo de que no fui el único sobre el que planeó la gran borrachera. Juan Cruz también cuenta lo mismo hoy en su blog. Pero vamos, lo del blog de Juan es una excusa para que veáis que el vino une y hace amigos....tanto que ahora salgo en su blog ;-)
Juan Cruz - Te lo tengo dicho
Insisto. La Ruta de los lagares. No os vais a arrepentir!!
Pero bueno, no vamos a hacer aquí una crónica del acto, que para eso ya está la prensa escrita.
Lo que quería comentaros es que después hicimos lo que ellos llaman la ruta de los lagares. TENEMOS QUE HACERLA TODOS. Yo no sabía lo que era un lagar hasta ayer, y la mejor forma en que puedo explicarlo es lo que uno de los propietarios nos dijo. Es algo así como un pequeño Chateau francés. Una pequeña propiedad en la que molturan la uva y hacen vino que comercializan en un relativamente pequeño volumen. Llegar a un lagar es llegar a la casa del productor. Te abre la puerta, te invita a pasar, te cuenta, te explica, y sobre todo te ofrece con orgullo sus vinos. Vinos que por cierto todos los asistentes tildaban de entre buenos y excepcionales.
En concreto, visitamos el Lagar Blanco, propiedad de Miguel Cruz Marqués, y el Lagar de Saavedra, de Feliciano Maíllo. Ambos excepcionales, aunque a mi particularmente me fascinó el último. Feliciano, a su edad, era todo cordialidad, y sus vinos nos acabaron enamorando a todos.
Vinos jóvenes y afrutados, finos con carácter y complicados, y el omnipresente Pedro Ximénez fueron nuestros compañeros de sábado. Y entre vino y vino, cada vez éramos más Montillanos. Menos mal que Rubén estuvo al quite para llevar a la representación Gusera a casa sana y salva, porque por mi hubiera acabado durmiendo en la OCA :-).
Al menos me queda el consuelo de que no fui el único sobre el que planeó la gran borrachera. Juan Cruz también cuenta lo mismo hoy en su blog. Pero vamos, lo del blog de Juan es una excusa para que veáis que el vino une y hace amigos....tanto que ahora salgo en su blog ;-)
Juan Cruz - Te lo tengo dicho
Insisto. La Ruta de los lagares. No os vais a arrepentir!!

